La Crianza

Debido a los cambios sociales producidos en los últimos años, cada día es más común ver familias uniparentales, donde la madre es el único soporte de los hijos. La crianza de los niños es una tarea ardua y llena de responsabilidades y dificultades. Ser madre soltera implica un desafío adicional.

Las madres que no cuentan con el apoyo del padre para la crianza de sus hijos deben estar preparadas para brindarle los valores del hombre en el momento en que el hijo los necesite. Pero esta tarea no debe emprenderla por sí misma, sino que requiere de la ayuda de un profesional, que la guiará para elaborar la situación sin el padre.

Hay muchos factores que llevan a que una mujer enfrente el embarazo y alumbramiento sin una pareja. El primer paso para salvar esta situación es aceptarla, luego encontrar a las personas que pueden brindar apoyo y que la madre desearía que la acompañen. Puede elegir un familiar o un amigo que la haga sentir segura, esto apoyará a la madre para desempeñar su tarea.

En la gestación, la madre debe estar en buenas condiciones psicológicas, algunas recomendaciones para poder llevar una buena gestación son las siguientes:

  • La familia debe apoyarla; de lo contrario, se van a presentar problemas más grandes para todos en el momento en que haya alguna complicación.
  • Aunque la madre esté sola, nunca debe dejar de lado los controles prenatales.
  • Nunca rechazar al bebé ni ocultar el embarazo con una faja, esto trae problemas físicos y psicológicos en el bebé.
  • Debe buscar ayuda psicológica, con el fin de prevenir la ansiedad y la depresión en las embarazadas.

Al momento de que el bebe ha nacido muchas madres solteras creen que el cuidar sola al bebé  deben hacerlo en soledad pero no significa eso, una mamá podría llevar adelante una crianza feliz. En todo caso, el resultado dependerá de cómo viva personalmente esta situación.

Las madres solteras tienen una gran responsabilidad de educar hijos emocionalmente estables pese a que su familia es disfuncional por la carencia de la figura paterna. Deben ante todo mostrar amor a sus hijos y procurar dedicar tiempo de calidad con ellos.

En general, una madre soltera que cría solo a un niño puede hacerlo bastante bien, pero también hay que reconocer que esta tarea se le puede hacer muy dura por momentos y evidentemente, la responsabilidad es más llevadera cuando puede ser compartida, y en ese sentido es un mérito innegable sacar adelante una familia de uno o más hijos si se está sola.

Cuando los niños son criados por una madre soltera, estas madres corren el riesgo de volcar todo su potencial amoroso sin medida en el hijo, por falta de un marido, y esto puede dificultar al hijo en su busca de independencia e identidad.

También puede ser que la madre sea sobreprotectora que no le permite al niño vivir tranquilamente. Esto se da porque su hijo es el único ‘tesoro’ mientras que todo mundo le dio la espalda.

Bajo esta óptica, se dice que el hijo encuentra dificultad en los momentos en que debe separarse de su madre. Podemos ver plasmado esto cuando le toca ir a la escuela. Ellos se sienten inseguros y muestran su descontento y angustia al tener que separarse de sus madres por un determinado tiempo. Al respecto, se dice que la madre debe brindarle la confianza del caso y acompañarlo hasta donde más se puede sin que esto suponga interferir con su normal desarrollo y desenvolvimiento. Es aquí que surge la figura del maestro o tutor, quien en las instancias iniciales debe hacer las veces de sustituto y ver la manera de ganarse rápidamente la confianza del niño.

Otro aspecto que debe cuidarse es la posibilidad que tengan los niños que encontrar modelos de actuación variados, en lugar de agotar la realidad en las acciones que ve siempre en el adulto con el que vive.

Además es importante que el niño reciba explicación sobre su situación, apenas tenga la capacidad para entenderlas. El niño merece respuestas sin mentiras, las que deben llegar en el momento y la forma apropiadas, expresadas en un lenguaje sencillo que pueda entender. Deben evitarse los rencores hacia el padre ausente, sin desmerecer su figura ni idealizarla.

Es frecuente que la madre soltera, en algún momento, sobre todo cuando el niño tiene pocos años, experimente algún tipo de culpa frente a su hijo, por la ausencia del padre,  e intente sobreprotegerlo, o sea demasiado permisiva, o no ponga límites, o lo sobre estime, y lo haga sentirse un ser superdotado incapaz de equivocarse, y también lo constituya en su confidente, lo trate como a un amigo le cuente todos sus problemas, no dándose cuenta de la carga que deposita en el niño. Pero también se observan situaciones contrarias a la señalada, como el rechazo, el hacerlo sentir culpable de todos sus problemas, el abandono afectivo, etc. Ninguna de las 2 situaciones es la ideal, pero también es difícil encontrar un punto de equilibrio cuando la madre es muy joven, aún no tiene resueltos sus propios conflictos y tiene entre manos un hijo para criar, educar y trasmitir modelos de vida y valores. Quizás lo más importante en esta primera etapa es no preocuparse extremadamente por el futuro, y brindar mucho amor, ternura, cuidados y quiza permitir el apoyo de algún familiar.

Reconoce tus limitaciones. No puedes ser mamá y papá a la vez. Sólo trata de ser la mejor mamá dadas las circunstancias. Cuando haya temas que te sobrepasan, trata de averiguar lo más posible por otros medios, como libros o conversaciones con otros hombres.

Otra de las desventajas de las madres solteras, sobre todo en las que no tienen posibilidades económicas, es que deben ocupar su mayoría de tiempo en el trabajo, con el fin de conseguir el dinero para responder por su hijo. Esto implica que la madre no pase el suficiente tiempo con el pequeño, lo que indica que no se dé, en la mayoría de los casos, una crianza acertada.

Debido a lo difícil de la situación económica, la madre deberá aceptar toda la ayuda disponible, para que pueda cubrir los gastos importantes como medicinas, doctores, etc.

No tienes que hacer todo sola. Y si tu familia no te apoya o vive lejos tuyo, busca apoyo entre amigos, vecinos, u otros padres cuyos hijos van a la misma guardería o escuela que tu hijo.

Organízate mucho, incluso contemplando “imprevistos”. A medida que el bebé  crece y se hace niño, todo requiere cuidadosa organización: el alimento, la ropa, la lanchera cuando vaya al colegio, los cumpleaños, las idas y venidas. Siempre que puedas ten pensado un “plan B”, para evitar sorpresas desagradables frente a las distintas situaciones.

Dedica  calidad de tiempo y si puedes cantidad mucho mejor. Tu hijo necesita todo lo anterior, pero más que nada te necesita a ti, considerando especialmente que existe ausencia de uno de los progenitores. Una buena organización permitirá precisamente que puedas dedicarle tiempo de calidad: juegos, confidencias, lecturas, diversión etc.

El ser “madre soltera” nunca debe ser un obstáculo para dar una buena crianza y educación a los hijos además de buscar superarse, por el contrario debe ser la motivación para seguir adelante en la vida y alcanzar las metas que se propongan. No debe ser tampoco motivo de vergüenza sino que se debe seguir caminando por la vida con la frente muy en alto por el gran compromiso que representa y la responsabilidad que implica.

Cuando hay un rechazo de la sociedad hacia las madres solteras y sus hijos, los niños se sienten discriminados, saben que no hay equidad con el resto de menores y pueden crear cuadros depresivos.

Parte del proceso está en desarrollar un buen entorno social y familiar. Los niños que no tienen la presencia del padre necesitan tener una confianza en sí mismos. Es indispensable mejorar la autoestima y que entiendan que pueden ser felices.

A las mujeres les toca, por obligación, ser buenas madres, buenas mujeres, buenas profesionales. Buenas en todo. Además, deben ser madre y padre a la vez, porque él no está.

Guiadas por su sensibilidad, la buena intención y el amor, una madre soltera podrá lograr una buena educación para su hijo. En definitiva, ningún núcleo humano está exento de cometer sus errores; pero, afortunadamente, está siempre preparado para volver a intentar y mejorar.

Durante todo el proceso de crecimiento de tu hijo apóyalo y busca la manera de desarrollar en el los valores y la fuerza necesaria para que pueda sobrevivir en el mundo que lo rodea.

Si tú eres madre soltera deja de sentirte culpable por todo. Tu hijo quiere verte feliz. Si te ve culposa, vas a transmitirle inseguridad. Y no olvides apóyate en tu familia para poder sobre llevar tu situación y de esa manera poder mostrarle a tu hijo y la sociedad la grandeza de tu persona.

Es beneficioso, que las madres tengan grupos de amigas y amigos, que realicen alguna otra actividad aparte de su trabajo y que siempre estén rodeadas de otras madres, para así comparar el desarrollo de su hijo con respecto al resto. De esta manera pueden prevenir transformarse -producto de la presión y la soledad- en madres sobreprotectoras, omnipotentes y asfixiantes, y alcanzar, tanto ellas como sus hijos, la mutua felicidad.

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