madre-soltera-trabajando

¿Dependencia o independencia de una madre soltera?

Facebooktwittergoogle_pluspinterest

Una de las grandes interrogantes que llega en el momento de ser madre soltera es si se debe ser independiente o se puede depender de alguien.

La búsqueda de la independencia es uno de los objetivos primordiales de todas las personas en edad adulta. En el caso de las madres solteras, se debe convertir en un objetivo de primera necesidad ya que muchos de los problemas más graves que presenta la situación de madre soltera se deben precisamente a que su vida se desarrolla en una situación de dependencia de otras personas ya sea económica, personal, afectiva o social.

Una situación de dependencia muchas veces obliga a la madre soltera a asumir situaciones de maltrato, abuso y explotación.

En el caso de las madres solteras jóvenes, y más si son adolescentes inmaduras, es la familia la que toma las riendas de la situación y pone las reglas. La autoridad la tienen los abuelos y en muchas ocasiones se debe hacer lo que ellos digan. Antes que el niño nazca, no es de nadie, después de nacer es de todos menos de su madre ya que todos tienen autoridad sobre el niño y la madre soltera.

Actualmente, los padres de madres solteras no las echan de casa, pero ellas aguantan el maltrato y la humillación de quien les proporciona un lugar donde vivir ya que gracias a ellos tienen un lugar seguro donde cuidar a sus pequeños hijos.

Otras de las grandes situaciones que se dan es que gracias a su estado de madres solteras muchas se  convierten en las “sirvientas” de la casa, debido a la falta de medios económicos, bien porque no tiene un trabajo suficientemente remunerado o le falta empleo, bien porque está estudiando o  porque se encuentra en una situación de pobreza.

Ante las situaciones anteriormente descritas u otras que se pudieran dar, la madre soltera entrará a depender de su familia. Por lo que si la madre soltera se queda a vivir donde los padres no podrá vivir en un hogar independiente, aunque ella y su hijo, desde el momento de nacer y de la inscripción de éste como propio en el Registro Civil, formen una unidad familiar ya que ambos constituyen una familia.

Este concepto de unidad familiar lo tiene que tener muy presente la madre soltera. Puede que en el hogar de sus padres se sienta culpable de haber quedado embarazada, que la traten con gritos y malos modos, que la falta de dinero cree desaliento y malhumor. No tendría que suceder, pero el amontonamiento de personas en un hogar, la falta de recursos y de trabajo, y la interacción de diferentes problemáticas, contribuyen al mal ambiente y a menudo los malos tratos y humillaciones.

Por lo que se recomienda que si se tiene la posibilidad se aparte tanto de la familia como sea posible, que se forme un hogar propio, no es que un hogar sea el paraíso, pero sí puede proporcionarles tranquilidad cuando cada día cierren la puerta de la casa tras de sí. Tendrán la oportunidad de demostrarse el cariño que se tiene el uno al otro además de restablecer la comunicación que habían perdido si así fuera el caso, recuerden que tanto el hijo como la madre soltera necesitan abrazos y caricias como demostración de cariño y amor.

Es cierto que no es malo pedir ayuda a la familia o a los amigos cuando se necesite pero se recomienda que esta situación no genere una dependencia.


Inicio ↑