Madre Soltera

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Se le llama madre soltera a la mujer que queda embarazada y decide ser padre y madre a la vez debido a la ausencia paternal del hombre que ayudo a engendrar la semilla de la vida.
Las circunstancias por las que una mujer se convierte en madre soltera son variables, desde un enamoramiento fugaz, hasta el hecho de confiar plenamente en el compañero para evitar el embarazo; pero la naturaleza es muy sabia y nosotras a veces imprudentes o inocentes o confiadas; hay muchos casos así, donde relatan que pidieron a su pareja que no hubiera eyaculación dentro, y confiaron.

Ese momento de confianza de un solo lado, trae consecuencias a largo plazo, un ser humano que viene en camino y del que solo la madre se hace cargo. Luego, con el paso del tiempo se busca el reconocimiento por parte del padre biológico.

Las madres solteras enfrentan grandes desafíos como el saber que serán ellas las responsables de brindar educación, alimento, protección, formación a un nuevo ser humano que inicia el camino de la vida una vez que es fecundado.

La madre soltera debe llevar a cabo la crianza de los hijos y el manejo del hogar sin la compañía o apoyo de una pareja; por decisión propia o circunstancias de su entorno.
El rostro de una madre sola, sin ayuda de la pareja y con un hijo, es un rostro de calidad porque antes que nada no ha optado por la puerta falsa del aborto o el abandono, sino que ha decidido ser una mujer que enfrentará la vida por dos, el niño que viene en su vientre le otorga las fuerzas y el coraje para salir adelante en medio de una sociedad que estigmatiza y estereotipa, que señala y que acusa fríamente.

Las madres solteras tienen que pagar un precio muy alto, no sólo a nivel económico, sino que también están expuestas a la discriminación, prejuicios y mitos en su vida cotidiana.
Entre otros, persiste el mito de que los niños de madres solteras se convierten en chicos y chicas malas, de que las madres solteras no saben poner los límites, que las madres solteras asfixian a los niños con su amor.

Los estudios demuestran todo lo contrario: que las madres solteras son muy capaces. Los niños de madres solteras no salen peor ni cometen más delitos que otros niños. Se sienten mejor como adultos que aquellos niños que han crecido en una familia nuclear donde ha habido graves conflictos entre los padres.

Según otro tópico muy duro, las madres solteras prefieren recibir subsidios en vez de trabajar. Sin embargo, los estudios demuestran que preferirían trabajar a tiempo completo para ganarse la vida. A menudo aceptan una variedad de trabajos diferentes para llegar a fin de mes. Incluso aceptan trabajos temporales y ofrecen servicios a sus parientes para aumentar sus ingresos.

Las madres solteras en cualquiera de los casos que se den han elegido o aceptado ser la única o la principal responsable de la enorme y comprometida tarea de brindar al hijo la atención y el sostén afectivo y material que todo niño necesita. En la mayoría de los casos, ello implica afrontar la “doble carga” doméstica y laboral en condiciones desventajosas, si se las compara con las madres trabajadoras que comparten esas responsabilidades con un marido o compañero con el que conviven.

Los hogares monoparentales a cargo de una mujer “jefa de familia” se encuentran en constante aumento en las últimas décadas en prácticamente todos los países del mundo. Sin embargo, constituyen una categoría social sumamente heterogénea, que incluye a mujeres viudas, separadas o divorciadas de uniones legales o consensúales y a madres que nunca se han casado o convivido con los padres de sus hijos.

La historia nos indica que a partir de la mitad del siglo XX, las mujeres progresivamente empezaron a salir del hogar para trabajar, estudiar y realizarse como personas, fenómeno conocido como la Liberación femenina, y que poco a poco ha ido llegando a diversas sociedades, incluso, aunque con matices más suaves, al islam.

La mujer se dio cuenta de que en ocasiones, el hombre no era necesario para sacar adelante un hogar, y ella misma podía procurarse los medios para subsistir con sus hijos. En ciertas ocasiones se ha atribuido a este fenómeno el hecho de que haya aumentado la tasa de divorcio durante la segunda mitad del siglo pasado.

En los tiempos que corren, bajo las leyes que atentan contra la vida humana, las nuevas y viejas corrientes de pensamiento y aquellos ideales falsificados por el individualismo y el egoísmo, ser madre es todo un reto que enfrenta cada una de las mujeres que deciden ser padre a la vez.

En muchas sociedades actuales existe un cuerpo legal que elimina la discriminación hacia las madres solteras y sus hijos, e incluso algunos gobiernos nacionales (incluso de países del Tercer mundo) cuentan con programas de ayuda institucionalizada para hogares donde las mujeres son madres solteras, que incluyen ayuda estatal, becas de estudio para los hijos, créditos bancarios para que las mujeres inicien pequeñas y medianas empresas, y otros.
De la misma forma, cada día es más común que una mujer decida establecer una familia sin la presencia de un hombre, y cada día la opinión de la sociedad en torno al tema se vuelve más abierta y receptiva.

Algunos de los factores que propician el nacimiento de bebés de madres solteras son: la falta de amor a sí misma por parte de la mujer, la necesidad de compañía, el libertinaje de la sociedad contemporánea, la libertad excesiva que los padres proporcionan a sus hijos, una tradición machista en la que el hombre no adquiere ninguna responsabilidad de sus actos y la vergüenza de haberlos cometido.

Una psicóloga guatemalteca opina que la incidencia en los casos de embarazos en jóvenes, puede tener varias razones, pero generalmente, en las menores de 15 años sobresalen las condiciones difíciles de vivienda, abandono y los padres se preocupan generalmente por el sustento y no por la educación. La misma persona añade que el embarazo prematuro se da por falta de información, inadecuada educación sexual, en algunos casos por abuso sexual y por relaciones sexuales precoces. Las mismas adolescentes agregan a estos factores el descuido, la inseguridad e inmadurez.

En latino america; se ha encontrado que las probables causas de que haya tantas madres adolescentes solteras son:

  • La actividad sexual. Cuatro de cada diez adolescentes han experimentado por lo menos un embarazo, dos de diez por lo menos han tenido el nacimiento de un bebé, y más de una de cada siete por lo menos han sufrido un aborto. Además, el promedio de las adolescentes negras empiezan su actividad sexual a los 15 años y medio, un año antes que las blancas.
  • La influencia del medio. El medio promueve entre, y promete a, las adolescentes una experiencia máxima con una responsabilidad mínima. Particularmente los mensajes altamente cargados de contenido erótico y sexual del entretenimiento contemporáneo tales como las películas, la televisión y la música popular. Los muchachos usan  el amor para obtener sexo, y las señoritas usan el sexo para conseguir amor.
  • La pobreza. La desesperanza y la inseguridad, dos productos de la pobreza, con frecuencia contribuyen a este ciclo vicioso. Ellas no se relacionan con los valores tradicionales de educación, matrimonio y trabajo duro. Su enfoque está en el aquí y en el ahora. Ellos sólo ven el instante de la gratificación, después de todo, nada hay para ellas en el futuro.

Entre las madres solteras, algunas pertenecen a estratos sociales medios y altos, tienen un buen nivel de educación formal y una buena inserción laboral; otras se han criado en el seno de familias humildes, no han podido completar su escolaridad secundaria y disponen de un reducido espectro de oportunidades laborales para obtener un ingreso que les permita sostenerse a sí mismas y a sus hijos.

Hay quienes reciben apoyo económico del padre de sus hijos, pero un número creciente debe hacer frente sola a las necesidades del grupo familiar, ya que muchos hombres eluden su responsabilidad económica por los hijos que engendraron y otros no pueden afrontarla debido al desempleo o a los ingresos exiguos. Entre las jefas de familia sin un cónyuge varón hay una mayoría de mujeres maduras y las que tienen menos de 30 años son una minoría.

Sin embargo, las madres solteras constituyen un caso especial, pues en general son jóvenes y, en muchísimos casos, ni ellas ni sus pequeños conviven con el papá y tampoco reciben su apoyo económico, sino que se encuentran frente al abandono de un hombre que, hasta ayer, decía amarlas y ahora no desea siquiera conocer a su hijo.

Existen numerosos prejuicios sociales en los que antes de conocer las circunstancias, la mujer es duramente criticada por tener uno o más hijos sin padre.

No nos detenemos a pensar un momento en que esa madre soltera a quien tanto se critica, está en una situación en la que obligadamente carga  con una gran responsabilidad sobre sus hombros.

Muchas veces se les llama a los hijos por nombres no aceptables “hijos bastardos” usando ese nombre de una manera despectiva por el único pecado de no haber nacido dentro del acto del matrimonio, especialmente dado por “mujeres de la alta sociedad” y muchas veces, es tristemente dicho por mujeres cuya única diferencia es tener un esposo o el apoyo de un compañero.

Pero detengámonos a pensar un momento en los actos heroicos que a diario vemos en esas madres solteras, afortunadamente las madres “solteras” como muchos les llaman, han elegido serlo y no han decidido no darle la oportunidad de vivir a esa nueva personita que se encuentra dentro de sus vientres.

Si tú eres madre soltera no te avergüences de serlo y lucha para poder hacer la carga más liviana y lograr que un día tus hijos vean a una gran mujer, la cual lucho para proveerles lo que necesitaban, en vez de cargar la cruz de haberle quitado la vida a una persona más que podría ayudarte en un momento de necesidades, siéntete orgullosa y demuéstrale a las personas que te critican que puedes lograr lo que te propongas.


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